EL
SILEX DE MALPAEZ
Una enorme concentración de silex encontramos en Malpáez en 1972, creemos
que en épocas de nuestros aborígenes las afloraciones de rocas silíceas les parecerían inagotables a nuestros antepasados
sagüeros; aún hoy quedan incrustaciones vírgenes de este precioso material tan utilizado en tiempos prehistóricos para fabricar
instrumentos muy útiles en la vida cotidiana del hombre primitivo.
A Malpaéz llegamos
muy jóvenes en 1972 Muty, Alfredo y yo con el objetivo de explorar la zona, pero
debemos confesar que de arqueología sabíamos muy poco. La mineralogía que conocíamos
nos indicaba que esta área debió ser una buena cantera para la industria indígena, pero esto no lo supimos hasta algunos años
después. Hermosas lajas de silex natural pueden ser admiradas empotradas como caramelos en las blancas rocas calizas, y muchas
casimbas nos indican que estas bellezas nunca pudieron ser pasadas inadvertidas por los aborígenes de Sabaneque.
Llegamos en diciembre de 1972
a la casa de los familiares de Alfredo que allí vivían desde épocas de la colonia con el objetivo de acampar en hamacas cerca
de los bohíos, pero los residentes del área decidieron que acampáramos en el pequeño policlínico del batey que en esos momentos
estaba libre de pacientes, por lo que nuestra exploración fue muy séptica y cada noche de cansancio fue muy cómoda, limpia
y aireada por sendos ventiladores.
El primer día lo dedicamos
a curiosear en las tantas casimbas de la región y colectar hermosos pedazos de silex que habían escapado a la monstruosa empresa
del silex prehistórico. No obstante a cada paso colectábamos cada uno de los inectos y arácnidos que encontrábamos. Pero es
curioso señalar (en la distancia de aquel día, 13 años depués), que ahora reconocemos que sin haber excavado aquel terreno,
nos dimos cuenta en esa ocasión que allí había vivido el indio cubano. Tardamos 3 años más en demostrar que los aborígenes
taínos y ciboneyes habían vivido en la región sagüera pero un extraño sentimiento lógico nos indicó que estábamos en una mina
prehistórica.
Más
curioso aún es señalar que “dos de las piedras colectadas en 1972 como simples minerales, luego resultaron ser piedras
talladas” (P.Suárez 1976).